Monday, June 22, 2009

HISTORIA DE OLVIDO Y DESARRAIGO

Pocos sabemos que dos científicos argentinos con Premio Nobel se quedaron en nuestro país y sufrieron escandaloso ninguneo por los que en esos momentos nos estaban gobernando. A demás, otro científico argentino que emigró y tuvo que cambiar de nacionalidad para seguir investigando también obtuvo el tan importante Premio Nobel.

Dr. Bernardo Housay con Premio Nobel en 1947 del que solo se enteraron algunos lectores de diario La Nación que encontraron la noticia de no más de 10 renglones perdidos en la séptima página del día siguiente. Le costó perder la titularidad de la Cátedra de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Persecución que no lo amilanó y con el dinero que ganó con esa distinción (casi un millón de dólares) armó un laboratorio para seguir investigando y formando nuevos investigadores. Dinero que se agotó justo cuando una Fundación no muy querida por los gobernantes de turno le permitió seguir trabajando hasta los 83 años de edad, en que dejó este mundo. De ese grupo de investigadores otro genio, Federico Leloir, recibió el Nobel en 1970, quien también donó esa considerable suma recibida al mismo laboratorio de investigaciones. Quienes tuvimos el honor de trabajar con ellos, pocos nos quedamos en el país.

Párrafo aparte merece Cesar Milstein que obtuvo ese Premio Nobel hace unos pocos años, pero para ser merecedor de ese galardón, tuvo que investigar para la Corona Británica y “aceptar” la nacionalidad de ese imperio.

Tres Premios Nobel que además recibieron otros muchos premios mas y publicaron numerosos trabajos científicos que avalaron su saber y que hoy son recordados por muy pocos.

No menos importantes, dos eminentes científicos que tuve como maestros, no aguantaron las presiones y se fueron. Rafael Camerini Dávalos es hoy Director de Investigaciones de la Universidad de New York y Marcelino Cereijido es actualmente Jefe de Investigaciones de la Universidad Estatal de México.

No puedo dejar de mencionar a un amigo un poco más joven que yo, pero gran amigo. Arturo Rolla, médico y excelente docente que radicado hace casi 40 años en Boston (USA) donde es profesor de Endocrinología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y Jefe del Departamento de Diabetes del Israel Diconesse Hospital. Con quien tenemos frecuente comunicación gracias a la tecnología que nos permite conversar por videoconferencia casi semanalmente, junto con un grupo de profesionales repartidos en el mundo y que casi todos los viernes nos juntamos frente a la pantalla de la noteboock para intercambiar conocimientos y experiencias. Además de verme con Arturo en Congresos y Reuniones locales e internacionales cuando somos invitados y nuestros caminos de cruzan.

Una característica humana de este amigo nacido en Corrientes que habla muy bien el idioma inglés, es que cuando quiere hacernos reír habla graciosamente ese idioma con acento correntino y lo remata un Sapucay (grito típico de Litoral Argentino).

Imposible enumerar a los muchos otros investigadores que tuvieron que dejar el país políticamente perseguidos o ignorados y otros que se fueron en busca de mejores oportunidades.

Por eso, nuestro país tiene una historia de olvido y desarraigo que me afecta particularmente.

junio de 2009

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