Wednesday, January 30, 2008

OTRA VEZ EN LA TIERRA DE LOS MAORÍES (2da. parte)

NOCHEBUENA y NAVIDAD en AUCKLAND

En ese país la gente no festeja la Nochebuena, esa noche dejan los regalos en el árbol de Navidad y a la mañana siguiente cuando se levantan para ir en busca de los mismos y recién lo festejan con un tradicional almuerzo.

Pero para nosotros y muchos extranjeros la Nochebuena de festeja y por eso el 24 de diciembre a las 21 horas de Nueva Zelanda (en la Argentina todavía era 23 de diciembre) pasó mi hijo por el hotel en un taxi-van de 12 asientos a buscarnos. Me extrañó que no lo hiciera con su automovil y la respuesta no se hizo esperar, pensaba consumir alcohol como todos nosotros y manejar de vuelta sería imposible. Por que, además de ser conciente, seguro que no iba a pasar el control policial de alcoholemia que esa noche sería más estricto que de costumbre.

En el camino fuimos recogiendo a otros invitados que pensaban igual que él. No entendíamos nada de lo que hablaban nuestros acompañantes, eran suecos, un varón y cuatro mujeres, además una holandesa y otro argentino.

Después de un largo recorrido que nos llevó a Remuera, un barrio muy al sur de Auckland, llegamos a la casa de una pareja amiga, argentinos ellos y que ya conocíamos. El taxi-van quedó en recogernos a las 2 de la mañana para llevarnos de vuelta.

Además de los suecos que llegaron con nosotros, la holandesa y la pareja argentina dueña de casa, otras dos parejas también argentinos, y una azafata de Aerolíneas Argentinas que había sido compañera de mi hijo en la primaria y secundaria del colegio donde en Mar del Plata cursaron sus estudios, completaron esa fraternidad que nos juntó en esa Nochebuena de Nueva Zelanda.

Lo pasamos de maravillas, comiendo y tomando y como es costumbre en nuestro país a igual que en Suecia y Holanda, cuando sonaron las campanas de la medianoche levantamos nuestras copas para festejar la entrada de la Navidad. Como nos comunicamos? Por supuesto en inglés, el único idioma que todos podíamos entender, aunque Shakespeare se habría espantado si nos hubiera escuchado, Tarzán no. Pero les puedo asegurar que con señas y nuestros precarios conocimientos del idioma, nos entendíamos sin dificultad.

Los dueños de casa se encargaron el día anterior de sortear los nombres de los invitados para que cada uno de nosotros le comprara un regalo al que nos tocara elegir, de un valor no mayor de 15 dólares kiwi y así poder cumplir con la ceremonia del “invisible friend gif day ” y que nosotros conocemos como el “regalo del amigo invisible”.

Es tradición y así se hizo, pasado las 12 de la noche un amigo invisible, esta vez disfrazado de Hombre Araña con gorro de Santa Claus y que después de un rato nos dimos cuenta que era mi hijo, comenzó el reparto de los regalos. A medida de que nos iba nombrando y antes de entregar el presente, por que así es la costumbre, recibía un beso de quienes lo iban recibiendo. Todos contentos y en medio de una gran algarabía tratábamos de averiguar quien había comprado el regalo que nos había tocado. Algunos acertaban otros no.

Comiendo y tomando se hicieron las 2 de la mañana y el trasporte con su chofer, llegó puntual como buen kiwi, para dejarnos de vuelta a cada uno de nosotros en los respectivos domicilios.

Navidad con un poco de resaca lo pasamos de nuevo en la misma casa, pero esta vez éramos menos y todos argentinos. Que alivio poder hablar en nuestro idioma, almorzando comida casi argentina y tomando moderadamente cerveza y el vino que habíamos traído de nuestro país. Mi hijo me dio pena, tomando solo agua y gaseosas, era el precio por tener que manejar de vuelta y respetar las normas en un país donde cumplirlas es un deber incorporado a sus formas de actuar.

A las 4 de la tarde, todos nos peleamos por usar el teléfono de nuestros anfitriones, por que en la Argentina recién estaban levantando las copas para recibir la Navidad. Rarezas de este mundo, 16 horas nos separaban de nuestros seres queridos. Escuchar las voces que venían del otro lado del mundo provocaron llantos y alegría, pero sobre todo añoranza, mucha añoranza que solo se mide con el tiempo que nos separa de ellos. Nosotros pocos días, algunos un año, otros más de 4 años.

Algo extraño para nosotros, 26 de diciembre en toda Nueva Zelanda se festeja el “Boxing Day”. Que es eso? Un día que no se trabaja en la administración pública, bancos y oficinas. Los comercios abiertos todo el día y la gente comprando hasta reventar las tarjetas de débito y crédito, por que es el día en que todo está rebajado y en la mayoría de los casos hasta en un 50 por ciento, por que consideran que todo lo que no vendieron antes de Navidad debe ofrecerse en liquidación. Ver montón de gente en Shoppings y Supermercados empujando carritos repletos de mercaderías de todo tipo era un espectáculo que difícilmente volveré a ver.

Y así pasamos la NOCHEBUENA y NAVIDAD en AUCKLAND, un día antes que en mi Argentina.

diciembre 2007 y enero 2008

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